Tomás Peters: «Mi integración al equipo (de CMUS) busca sumar dimensiones analíticas en la relación entre Estado y cultura»
En este nuevo ciclo del Núcleo de Culturas Musicales y Sonoras (CMUS) se ha incorporado Tomás Peters como investigador principal. Él es sociólogo, Magíster en Teoría e Historia del Arte y doctor en Estudios Culturales por Birkbeck, University of London. Académico de la Facultad de Comunicación e Imagen de la Universidad de Chile. Sus áreas de investigación son la sociología del arte y la cultura, los estudios culturales, y la historia y la teoría de las políticas culturales en América Latina. Es autor de los libros Sociología(s) del arte y de las políticas culturales (Metales Pesados, 2020), La incesante brecha. Políticas culturales y desigualdad en Chile (OPC, 2023), Decantaciones. Política y democracia cultural: un diálogo global (FCEI, 2025) editado junto a Steven Hadley y Un devenir oblicuo. Itinerario intelectual de Nelly Richard (Metales Pesados, 2025).
Ha seguido los pasos de CMUS desde sus inicios. «Su trabajo ha sido mu valioso» -comenta- «El equipo de investigadores no solo ha inscrito nuevas preguntas y aportes teórico-metodológicos para entender la transformación de la música, el sonido y la escucha en la sociedad chilena, sino también ha generado un aporte indudable en la esfera pública sobre el rol que la producción cultural tienen en los procesos de cambio y transformación social. Para mí ha sido especialmente relevante cómo CMUS ha generado debates e interrogantes emergentes tanto en el espacio académico como en el diseño y elaboración de políticas públicas. Este aspecto me parece especialmente importante para interpelar a la sociedad en que vivimos. En este sentido, el esfuerzo y compromiso que las y los colegas han llevado adelante todos estos años me parece especialmente relevante, ya que han producido, desde una estrategia investigativa interdisciplinaria, una nueva forma de estudiar la música, los sonidos, las escuchas y las culturas musicales en un mundo atravesado por complejidades sociales crecientes.
-¿Cómo se dio el acercamiento para integrar el Núcelo?
-Conocí el trabajo de CMUS desde muy temprano, ya que conozco a varias y varios colegas del equipo, en especial a Carla Pinochet. Cuando tuve la suerte de presenciar el lanzamiento del proyecto en GAM me enamoré del enfoque teórico-metodológico y, sobre todo, de cómo abordaban el problema de la música desde una perspectiva interdisciplinaria y comprometida con el campo de la música. Cuando recibí la invitación de Christian Spencer no lo pensé dos veces: acepté y me sumé a un equipo que respeto y admiro mucho. En pocas semanas trabajamos en conjunto para diseñar un proyecto que lograra continuar con el trabajo ya realizado y sumara nuevas dimensiones de análisis, como la relación entre políticas culturales, música y bienestar subjetivo. En suma, desde que estoy en el equipo la discusión de estos temas ha sido muy estimulante y desafiante, ya que me parece que, en conjunto, CMUS está incursionando en investigación de frontera en el ámbito cultural.
-Con tus líneas de investigación centradas en políticas públicas y culturales, ¿de qué manera complementarás el trabajo en CMUS?
-Esta nueva etapa de CMUS busca introducirse en cómo la investigación interdisciplinaria en música y sociedad puede aportar al diseño, implementación y evaluación de políticas públicas. Considerando todo el trabajo y aprendizaje generado en el equipo, se hizo más importante aún avanzar hacia cómo fortalecer la relación entre generación de conocimiento y toma de decisiones en el Estado, lo que amplía nuevas perspectivas de trabajo metodológico y exploración teórica. Por esta razón, mi integración al equipo busca sumar dimensiones analíticas en la relación entre Estado y cultura; o, más bien, cómo los procesos y transformaciones en la música, la escucha, los sonidos y las culturas musicales contribuyen a la generación de bienestar subjetivo y, con esos hallazgos, generar insumos al debate sobre las políticas culturales contemporáneas. Mi trabajo histórico se ha enfocado en entender cómo operan en la sociedad las políticas culturales y, en ese sentido, mi incorporación al proyecto busca alimentar la discusión ya avanzada por las y los colegas de CMUS.
-Diriges el Fondecyt «Poder, influencia, conocimiento y cambio en la configuración de la institucionalidad cultural reciente en Chile: hacia una sociología de las políticas culturales» (2024-2026). A grandes rasgos ¿de qué se trata? ¿Quiénes más están en tu equipo?
-Este Fondecyt ha sido un proyecto muy lindo y estimulante. Trata, básicamente, de entender cómo se gestó o fabricó -como me gusta decir- la Ley 21.045, que creó el Ministerio de las Culturas, las Artes y el Patrimonio. Su objetivo es entender cuáles son las dimensiones sociológicas que están en juego al crear una institucionalidad cultural. Me interesa cómo, por ejemplo, se ejercieron lógicas de poder en la discusión legislativa entre los diferentes agentes en juego, así como también en el uso de la Ley del Lobby para influir en ciertas decisiones. Al mismo tiempo, me preocupa cómo se utiliza el conocimiento (estudios, informes, discusiones teóricas) en la toma de decisiones de política cultural al interior del ministerio y, también, cómo han cambiado las formas de la participación cultural en los últimos años en Chile. En suma, es un proyecto donde se cruzan lecturas antropológicas, históricas, comunicacionales y sociológicas. En el equipo de investigación, de hecho, compartimos con colegas de todos esos ámbitos disciplinarios, con el fin de abordar el problema desde una perspectiva interdisciplinaria.